La Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos ha decidido retirar un artículo científico publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), en el que participó el investigador español Mariano Barbacid, debido a la omisión de un “relevante” conflicto de intereses. La decisión no cuestiona los resultados científicos del estudio, centrado en avances contra el cáncer de páncreas, sino el incumplimiento de las normas de transparencia exigidas por la publicación.
El problema surgió porque Barbacid y dos de las coautoras del trabajo, Vasiliki Liaki y Carmen Guerra, no declararon en su momento los vínculos financieros que mantienen con la empresa Vega Oncotargets, creada precisamente para desarrollar terapias contra este tipo de tumor, considerado uno de los más agresivos. Según la política editorial de PNAS, cualquier posible conflicto —ya sea financiero o de otro tipo— debe ser revelado al momento de enviar el manuscrito, especialmente si podría influir en la objetividad de la investigación o generar una ventaja competitiva.
El estudio, desarrollado en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, había despertado gran interés en la comunidad científica tras demostrar en modelos experimentales con ratones la eliminación del adenocarcinoma ductal de páncreas, la forma más común de esta enfermedad. La estrategia consistía en una terapia combinada de tres fármacos que, según los resultados, evitaba la aparición de resistencias y no generaba efectos secundarios significativos. De confirmarse en humanos, se trataría de un avance notable en la lucha contra este cáncer, caracterizado por su alta mortalidad y difícil tratamiento.
La retractación del artículo responde a las “estrictas normas” de la Academia, que exigen un procedimiento específico cuando los autores son miembros de la institución y existe un conflicto de interés no declarado. En estos casos, no basta con añadir una corrección posterior, sino que se debe retirar el artículo y volver a someterlo bajo el formato estándar de evaluación, conocido como “Direct Submission”.
El propio Barbacid ha restado gravedad al incidente, calificándolo como “una tormenta en un vaso de agua”. En un comunicado, explicó que la omisión fue un error sin mala fe ni intención de ocultar información, y subrayó que la propia Academia reconoce que el valor científico del trabajo no está en entredicho. De hecho, el equipo ya ha reenviado el artículo siguiendo el procedimiento adecuado, por lo que se espera que sea publicado nuevamente en breve.
El investigador también enfatizó que Vega Oncotargets no desarrolla otras actividades comerciales fuera del proyecto vinculado a esta terapia, y reiteró que el fallo administrativo no afecta la solidez de los resultados ni el avance del proyecto científico.
Por su parte, el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas recuerda en su código de buenas prácticas que todos los investigadores deben declarar cualquier conflicto de interés —ya sea legal, económico, académico o personal— antes o durante la presentación de una publicación. Este principio es clave para garantizar la credibilidad de la ciencia y mantener la confianza pública en los resultados de investigación.
El caso pone de relieve la importancia de la transparencia en el ámbito científico, donde incluso errores formales pueden tener consecuencias significativas. Al mismo tiempo, subraya que los mecanismos de control editorial no buscan desacreditar los hallazgos, sino asegurar que estos se presenten bajo estándares éticos rigurosos.